Los archivos TIFF se quedaron en los 90. Conviértelos a PDF
Vamos al grano: tu escáner guarda archivos TIFF. También el fax de la oficina, y también el banco cuando digitaliza contratos viejos. Luego alguien te pide "el documento" y te quedas mirando un archivo de 40 MB que media humanidad no puede abrir.
Para qué servía el TIFF
El TIFF nació en los años 80 con un único trabajo: guardar imágenes escaneadas sin perder calidad. Eso lo hace bien. Cada página es una imagen sin comprimir (o poco comprimida), por eso los archivos pesan tanto y por eso nada los previsualiza bien. Nunca fue para compartir.
El sustituto moderno
El PDF tomó el relevo por una razón. Agrupa documentos de varias páginas, se abre en cualquier dispositivo, comprime bien e imprime igual en todas partes. Cuando alguien pide un "documento", quiere un PDF. Casi siempre.
Convierte en el navegador
FileTools pasa un TIFF a PDF en segundos. Suelta el archivo, elige PDF y listo. Los TIFF de varias páginas mantienen el orden. La conversión ocurre en tu navegador, así que el archivo nunca sale de tu equipo — muy útil si el escaneo es un contrato o un DNI.
Si el TIFF es un escaneo de texto, pásalo por el OCR de FileTools y tendrás un PDF en el que puedes buscar. Archivos de papel viejos se vuelven localizables en minutos.
Cuándo quedarse con el TIFF
El TIFF no es malo. Las imprentas y la preimpresión todavía dependen de él, y escanear en alta resolución para archivar es una decisión legítima. Pero no se lo mandes a la gente. Haz una copia en PDF para el mundo y quédate con el original si quieres.
El patrón es simple: escanear, convertir, archivar en PDF. Pregunta a cualquier estudio de diseño — RoomFlip recibe planos y fotos de inspiración de clientes en todos los formatos imaginables, y el PDF es el único que siempre funciona. Haz lo mismo con tu papeleo.
Conclusión
El TIFF es un formato de otra época. Conviértelo a PDF y sigue adelante.