Cardio en casa sin cinta: 20 minutos y cero material
Una cinta de correr se come medio salón, cuesta lo que un coche de segunda mano y a los tres meses suele acabar sosteniendo la colada. Y mientras tanto, el cardio que de verdad mueve tu forma física solo necesita un trozo de suelo y un cronómetro.
Los intervalos ganan al ritmo constante
Cuarenta minutos al mismo ritmo son cómodos, y el cuerpo se acostumbra rápido a lo cómodo. Ocho minutos alternando 30 segundos a tope con 30 segundos de marcha en el sitio te suben las pulsaciones más que media hora de cuesta en la cinta. Empieza con tres rondas y suma una cada semana.
Monta un circuito de cinco ejercicios
Sentadillas, escaladores, saltos desde sentadilla, boxeo al aire, rodillas arriba. Cuarenta segundos cada uno, veinte de descanso entre ellos y un minuto completo tras el quinto. Tres rondas: veinte minutos y sales empapado.
Cómo sabes que funciona
La métrica más simple es tu frecuencia cardiaca en reposo, medida por la mañana en la cama. Tras cuatro semanas honestas suele bajar entre tres y ocho pulsaciones. La segunda: tres pisos de escaleras sin quedarte sin aire arriba.
Planifica la semana y apunta las rondas — GymHome lleva la progresión para que no repitas las mismas tres series eternamente.