Reformar el sótano: de la habitación más fría a la favorita
Primero la humedad, luego el gusto
Ninguna pintura arregla un sótano húmedo. Antes de mirar sofás, deja un higrómetro abajo una semana. Por encima del 60 % compras un deshumidificador, no una alfombra.
Revisa las bajantes, la pendiente del terreno alrededor de la casa y las juntas del zócalo. Nueve de cada diez sótanos mojados tienen la causa fuera, no dentro.
El techo bajo no es el final
La mayoría de sótanos ronda los 2,20 m y la gente se rinde justo ahí. Bastan unos gestos:
- Nada de focos empotrados. Apliques y lámparas de pie llevan la mirada a los lados, no al suelo.
- Muebles bajos. Un sofá de respaldo bajo te regala 20 cm visuales.
- Techo claro, suelo más oscuro. Truco viejo que sigue funcionando.
- No tapes tuberías si eso te quita altura. Píntalas del color del techo y desaparecen.
La luz que no hay
Un sótano tiene una ventana pequeña, o ninguna. La solución no es un tubo potente sino tres o cuatro fuentes a distintas alturas. Quédate en 2700 K, o parecerá un garaje.
El suelo define la sensación
Sobre el hormigón va una barrera de vapor y encima vinilo o moqueta en losetas. La madera flotante en un sótano es una apuesta.
Antes de empezar
Fotografía el sótano tal cual y pide a RoomFlip tres versiones: sala de juegos, cine en casa, despacho. Verás qué funciona antes de pedir material.
Reduce las fotos con FileTools y dobla el vídeo de la obra con TubeVoice.