¿Cortinas, estores o persianas? Cómo vestir bien tus ventanas
Sofá nuevo, alfombra bonita, buena iluminación… y aun así el salón parece a medio terminar. Mira la ventana. Unas cortinas cortas son el error más típico, y es justo lo primero que ve cualquiera que entra.
Largo y altura: el fallo de siempre
Las cortinas deben quedarse a 1–2 cm del suelo o rozarlo apenas. Nunca a media pared. Y no coloques la barra pegada al marco: súbela 15–20 cm y sácala 20–30 cm por cada lado. La ventana parece más grande y el techo más alto. Te cuesta un par de tacos.
El tejido según lo que necesitas
- Lino o algodón: luz suave, aire relajado. Perfecto para el salón.
- Opaco (blackout): para el dormitorio, si en verano el sol te despierta a las cinco.
- Estores enrollables: ventanas estrechas, cocina, despacho. No ocupan nada.
- Persianas de madera: aspecto cálido y control fino de la luz.
En pisos pequeños, combina: un estor para la privacidad y unas cortinas finas solo para enmarcar.
Color: fundirse o destacar
Cortinas del mismo tono que la pared amplían visualmente el espacio. Un color en contraste convierte la ventana en protagonista. Las dos opciones funcionan; solo decide antes de comprar.
Pruébalo antes de comprar
La tela es cara y las cortinas a medida casi nunca se devuelven. Haz una foto de tu habitación, súbela a RoomFlip y deja que la IA te enseñe la ventana con lino, estor o terciopelo oscuro. En pocos minutos sabes qué pedir.