Tu ONG habla un idioma. Los donantes no
Tu organización graba un vídeo sobre lo que hace. Uno bueno: imágenes reales, cifras concretas, la cara de alguien a quien habéis ayudado de verdad. Y luego lo publicáis en un único idioma.
El dinero cruza fronteras, el vídeo no
Las agencias de subvenciones, los equipos de RSC y los donantes particulares miran fuera de su país. Si el vídeo anual solo existe en español, la fundación alemana sigue bajando. Los subtítulos resuelven la mitad: en una historia que vive de la emoción, el espectador acaba leyendo en vez de mirar a alguien a los ojos.
Los tres vídeos por los que empezar
No empieces por el archivo. Coge un «quiénes somos» de 60 a 90 segundos, una historia concreta de una persona beneficiaria y el resumen de la memoria anual. Con esos tres cubres casi todas las situaciones en las que alguien de fuera necesita entenderte rápido. Elige idiomas según de dónde llega el dinero, no según cuánta gente lo habla.
Un presupuesto que aprueba la junta
Un doblaje de estudio cuesta miles de euros por vídeo, y por eso las ONG directamente no lo hacen. El doblaje con IA baja ese mismo trabajo a unos pocos euros por minuto y mantiene la voz original. Tu directora sigue sonando como tu directora, solo que en alemán.
Sube un vídeo que ya tengas a TubeVoice y elige dos idiomas. Y cuando toque juntar los anexos en un solo PDF para la convocatoria, ahí está FileTools.